Saltar al contenido
El Tembleque

Sensaciones, experiencias y un poco de humor sobre mi vida con Parkinson

      Cuidando al cuidador

      La frase no es mía, no me pertenece. De hecho se la escuché por primera vez a Lucía, una amiga que que me dio el «intruso» y que -sin describir lo que siento- me sirve de disparador para sentarme a tirar una líneas. De las personas que conocí gracias al Parkinson es la que -si alguna vez se encuentra la cura- me va a llamar para avisarme. Y en ese sentido es una de las personas que me cuidan.

      Preparate… este post va a ser largo porque -por suerte- una de las cosas que te muestra esta enfermedad de mierda es que -si estás lo suficientemente atento y sos tan afortunado como yo- la cantidad de gente que en algún momento piensa en vos, te cuida y te ayuda, puede ser hasta abrumadora. Son tantas que, por mencionar a algunas que son las que aparecen rápido en la mente, hay otras que están o han estado y que no aparezcan en este post no las hace menos especiales.

      Están las Eugenias, mi neuróloga y mis dos profes de yoga. No… no era requisito de la búsqueda el nombre pero ambas comparten -también- el haberme acercado -en distintos momentos- a un disciplina que me ayudó mucho. Está la isla de los tullidos en el laburo, que arrancó pre-pandemia y ahora el home office nos tiene medio alejados pero estar rotos nos mantiene unidos. Diana… Fuente de inspiración y -sin saberlo tal vez- de las personas que nunca conocí que cuando pudo me tiró una soga.

      Más cercanos tal vez, de toda la vida diría, están los pibes… Jumi, que el otro día me dijo «paso por tu casa» con alguna excusa y se quedó un par de horas charlando porque sabía que venía de días complicados. Juan Ignacio, que vive -literalmente- a la vuelta de casa y que después de invitarme 34 cafés/cervezas para charlar me clavó un filoso -pero no menos necesario- «a veces no sé como entrarte» y me dejó contando las veces que no me animé a contarle cómo estaba. Pei, que el otro día en el cumple de José se acercó -bastante copete- para darme charla en un momento de la noche en el que estaba con rigidez. Todos ellos en algún momento en realidad.

      ¡Mi vieja! Que viene todos los martes -después de cuidar al bostero y salvaje de mi sobrino Pedro- a sacarme a darle un par de vueltas a la Plaza Irlanda. Machi, contándome de sus nanas que -sé que me va a odiar por esto, pero para mí es importante que lo sepa- no comparte con muchos y esa empatía que generamos a mí -por lo menos- me hace muy bien. Guille y Ángeles, que siempre están -al pie del cañón- para cualquier cosa que necesitemos… Sé que -cual ganador del Oscar- no estoy mencionando a gente importante, cercana. Y eso no implica que su presencia sea menor o menos significativa. Todos están, estuvieron o estarán -espero- en algún momento cuando los necesite.

      De todos modos hay alguien que supera AMPLIAMENTE -así… en mayúsculas y negrita- a todas y cada una de las personas que forman parte de este sistema de contención encantadoramente desproporcionado que la vida me ofrece. Si… ella… la one, la única. Decir que me banca no es poco… es una falta de respeto! Decir que me ayuda sería increíblemente injusto, porque sólo describiría un porcentaje muy menor de lo que ella hace por mí. ¿Es mi cuidadora? Si. Pero es un título -o laburo- que no eligió, y que limita la importancia que ella tiene en mi vida únicamente a su relación con mi Parkinson.

      Es la persona que me salvó, y la que me salva todos los días. ¡Incluso antes del diagnóstico! Así como me cuesta describir lo choto que se siente vivir con esto, más me cuesta describir el amor que yo siento por ella. Y más aun me cuesta encontrarle explicación a todo lo que ella ha hecho y hace por mí todos y cada uno de los días que llevamos juntos. Y así como ni ella -ni la mayoría de ustedes en este post- saben lo que es vivir con Parkinson, ni yo -ni ninguno de ustedes- sabemos lo que es que la vida te ponga a «cuidar» a un tipo como yo, con Parkinson. Les puedo asegurar que no es tarea sencilla y que su compromiso sólo se explica -racional e irracionalmente- desde el amor.

      Es que -así como sirve de disparador- el título de este post lejos está de explicarte a vos toda y todo lo que yo pueda hacer para reconocer lo que vos significás para mí va a ser poco. Mientras tanto, quiero decirte -una y mil veces- que te amo una bocha Vicky.

      El Tembleque

      Archivo del Autor

      20 septiembre, 2025

      Sin categoría

      Acompañar, Compartir, Cuidador, Empatía, Parkinson, Parkinson's

      Entrada anterior Entrada siguiente

      2 Comentarios

      Añade el tuyo

      1. Joha

        20 septiembre, 2025 a las 12:29 pm

        Responder

        Exactamente Seba, el amor es lo que hace que uno cuide a sus seres queridos. Yo quizás puedo entender un poquito -muy poquito- de ese lado, y lo que sé es que lo hago por eso. En mi caso con mi mamá. Y es difícil, si, pero también inevitable.
        Muchas fuerzas siempre!

        Responder
      2. Nacho

        20 septiembre, 2025 a las 2:09 pm

        Responder

        Ooooo me emocionaste!
        Cuanta gente te quiere te apoya y te cuida. Y a la distancia también. Desde el pensamiento y la sensación de estar ahí, al alcance.
        A seguir metiéndole que cuando el cuidado es mutuo el día a día es más ameno.

        Responder

      Deja una respuesta Cancelar la respuesta

      Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

      Últimos posts

      • Fuck Parkinson’s! 21 marzo, 2026
      • Rendirse… ¡Jamás! 2 noviembre, 2025
      • Héroes anónimos. Historias mínimas 25 octubre, 2025
      • Cuidando al cuidador 20 septiembre, 2025
      • Los ¿normales? 25 agosto, 2025
      • Goosfraba 4 junio, 2025
      • ¡La hora referí! 16 febrero, 2022
      • Al final, hay recompensa 28 enero, 2022
      • El valor de las expectativas 29 diciembre, 2021
      • Ahí nos vemos 6 agosto, 2021

      Compartí

      Etiquetas

      Acompañar Amigos Anormal Ansiedad Ayuda Compartir Control Convivencia Covid-19 Cuidador DBS Deep Brain Stimulation Deseos Despedidas Diagnóstico Dificultad Discapacidad Discriminación Disfrutar Dopamina Empatía Equilibrio Esfuerzo Estimulación Cerebral Profunda Expectativas Familia Frustración Futuro Ganas Habilidades Humor Levodopa Logros Momentos Motivación Música Normal Parkinson Parkinson's Sensaciones Sociedad Síntomas TEDx Trabajar Éxito

      BUSCAR

      © 2026 El Tembleque — Funciona gracias a WordPress

      Tema realizado por Anders Noren — Ir arriba ↑

      Scroll Up