A Diana
El Parkinson atraviesa todo… todo. Muy de a poco, pero -eventualmente- llega un día en que te cae la ficha de que eso pasa. Y de repente repasás las cosas que forman parte de tu vida cotidiana y te das cuenta que todas cambiaron para peor y que -para poder seguir haciéndolas- vas a tener que hacerlas de otro modo. Básicamente… que vas a tener que cambiar.
Para mí los cambios de planes nunca fueron bienvenidos. Cuando tengo decidido que las cosas sean de una manera, me cuesta mucho pensar en que -de un momento para el otro- sean distintas. Y cuando ese cambio se impone porque físicamente te ves afectado en cómo jugás con tus hijos, tu dinámica de pareja, hasta qué hora salís con tus amigos o cómo hacés tu laburo, es difícil no sentirse inválido. Y es duro… muy duro.
Así estaba hace unos días. Golpeado, triste, angustiado… porque la noción de la invalidez es pesada, sí… pero a mí me resultaba mucho más angustiante sentir que ese cambio me obliga a dejar cosas atrás que no pensaba abandonar todavía.
Y uno de esos días me desperté y me puse a ver stories en Instagram -re millennial, ahre!- y vi el que Nacho hizo para el cumple de Diana y todo empezó a mejorar.
Nacho no es un amigo de toda la vida. Compartimos equipo un año porque él era Project Manager de Peugeot cuando yo reemplacé a Gala durante su licencia por maternidad y -por compartir enfoques de vida- charlamos mucho ese tiempo.
Diana es la madre de Nacho. Diana tiene ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) desde hace ya varios años y -por supuesto- le ha modificado -de maneras que yo no puedo ni imaginar aguantar- la vida. Sin embargo -y hasta desafiando su propia realidad- Diana escribió dos o tres libros, se fue en un crucero de vacaciones y más de una vez se deja convencer -claramente cómplice- de ser la protagonista de los memes, videos y stories con los que sus hijos se divierten. Todo después de su diagnóstico.
Nunca nos conocimos. Intercambiamos mensajes algunas veces vía Nacho porque ella es lectora de El Tembleque y yo soy fan de sus memes.
El story que vi esa mañana era por el cumple de Diana. Fiel a su estilo, era una muestra tan simple como contundente de su vitalidad… me contagió. Por supuesto le pedí a Nacho que se lo dijera. Y ella -en un alarde de ternura insuperable- contestó «No puede ser más positivo. Es generoso , y es muy difícil serlo cuando te sentís muy mal. Mandale mil ? abrazos!!«.
Ese story y ese mensaje -al que le dediqué contento unas lágrimas- me habilitaron a sentirme mucho mejor… A darme cuenta que el Parkinson me va a atravesar en la medida en que yo lo deje.
Porque Diana es la inspiración, pero este post va para todos los pacientes que -a veces- necesitamos que otro paciente nos recuerde que nosotros -a pesar de lo que nos toca vivir- también podemos ser felices.
4 agosto, 2020 a las 11:43 pm
1001 abrazos sumando el mio. Pero es bien grande!
Que linda gente mencionaste hoy, y que lindo que de esas historias cruzadas misteriosamente haya salido este post espectacular.
5 agosto, 2020 a las 12:54 am
Gracias
5 agosto, 2020 a las 9:27 am
Doy fe de eso que Diana y vos aprenden y transmiten… mi viejo fue diagnosticado de ELA, siendo todavia muy joven. Yo, desde el palo de la rehabilitación, no podía mas que avisorar la complejidad de ese diagnóstico.
No tengo recuerdos mas plenos de enseñanzas, y cargados de humor por el mismo, para su nieto y para mi que los de esos años.
5 agosto, 2020 a las 10:17 am
Siento una mezcla de emoción con alegría.
Emoción por leerte como tantas veces, con esa ternura con la que escribís y te abrís para contar sentimientos muy profundos.
Alegría por habernos cruzado ese año y medio de nuestras vidas y haber compartido no sólo tantos momentos, sino muchos de esos sentimientos, de esas charlas donde uno se abre y se expone sabiendo que del otro lado hay un colchón…un colchón contenedor.
Así como mencionás esa «story», que no es más que un «instante»…la vida, para mi, está formada por instantes en los que se cruzan diferentes historias. Y la historia de ambos me conmueve, me impacta y me potencia.
A seguir generando instantes nuevos, distintos, diferentes que no hagan más que generar nuevas historias a lo que ya sabemos…a lo que ya tenemos…
5 agosto, 2020 a las 5:58 pm
Gracias Sebas, por seguir abriendo tu corazón y transmitir con tanta ternura y sinceridad lo que vas viviendo. En un mundo donde el “postureo” cada vez garpa más creo que conectar con las emociones es el acto de rebeldía y amor propio más grande que existe y, querer además expresarlas ya sea para hacerse cargo o para tocar con tu historia un pedacito de la historia de los que te leemos, aún más.
Así como vos agradeces ese cruce con Nacho yo agradezco el nuestro y las miles de charlas camino al trabajo, sinceras y con ese “colchón contenedor” del que habla Nacho. Aunque mi “lucha” de ese momento no tiene nada que ver con la tuya hoy, me ayudaste a abrazar mi realidad y a transitar el proceso que me trajo hasta acá.
Hoy no hay charlas camino al trabajo pero quiero que sepas, una vez más, que mi buena energía siempre está con vos ✨
20 septiembre, 2020 a las 6:16 pm
lindo uso del #instagram: hacer un hilo que une historias de carinio que va y que viene