Este año -algo de lo que realmente no me puedo quejar- me tocó viajar un par de veces por laburo. Viajes largos en avión… nueve horas a México y once a New York. Por supuesto los destinos no significan ningún problema -como se imaginarán- pero esa cantidad de horas sentado, viajando de noche, puede volverse muy incómodo.

Vos dirás… «cualquiera se sentiría incómodo en esa situación». Es cierto, pero en mi caso lo remarco porque, al no tomar medicación durante la noche, los síntomas se acentúan y tratar de dormir con medio cuerpo rígido en un espacio reducido se vuelve tarea difícil. Pero -efectivamente- esto no es más que un ejemplo de white people problems, sólo que con un poquito de Parkinson. Por eso no me quiero concentrar en la problemática, sino en los pasos que se dan hacia adelante para dejar la incomodidad atrás.

Estas nuevas situaciones de incomodidad, imposibilidad y -a veces- incapacidad se van volviendo cotidianas y es ahí que me aparece el concepto de resiliencia, un concepto muy de moda que está definido como la capacidad de superar situaciones traumáticas tanto emocionales como físicas.

Desde que recibí el diagnóstico -ya hace 2 años- la idea de la superación me hace algo de ruido. La búsqueda de la superación -en casos en los que la situación traumática no desaparece- me parece infructuosa y hasta frustrante. ¿Por qué? Porque esto no es una carrera con vallas que uno va saltando y -eventualmente- cruza una meta y deja todas las dificultades atrás. Por lo menos no es así con enfermedades como el Parkinson.

Lo bueno es que esta conclusión -lejos de dejar un vacío- deja espacio otros conceptos que -y esto lo digo a título exclusivamente personal- sí vale la pena explorar desde el más profundo sentido práctico de las cosas: adaptación y convivencia.

Es adaptarse a la nueva realidad que plantea periódicamente la enfermedad y aprender a convivir con los desafíos que propone lo que permite seguir adelante. Pero es un proceso permanente… una carrera de vallas sin meta, en la que cada valla que saltás es un objetivo logrado.