Si hay algo de lo que Vicky y yo nos jactamos y -más todavía- nos emociona fuerte, es la familia que estamos formando. Como toda familia, somos una entidad en permanente cambio… en permanente evolución. La vida -cada tanto- se esfuerza por ser un lastre pero como decimos por acá, nosotros ¡siempre para adelante! Y, como bien dice Emma, los Porta ¡no nos rendimos!
Como parte de ese crecimiento que implica todo ese permanente cambio, creemos mucho en el poder de la charla. No siempre tenemos la palabra justa a mano, pero sí hay algo que tenemos claro es que acá, nadie se cruza con alguno que ande con mala cara o medio tristón lo va a dejar seguir así como si nada. Todos -como podemos, con nuestras herramientas disponibles- sabemos que un abrazo puede más que mil explicaciones, y que una caricia en la espalda junto con un tranqui, todo va a estar bien podremos no arreglarle la vida a nadie, pero sí -al menos- generar en el otro un espacio de libertad para desahogarse y -al menos por un rato- clarear la mente y -si hiciera falta- tomar alguna decisión en paz.
No somos los Ingalls, ni queremos serlo. Tenemos diferencias de opiniones, peleas, discusiones, berrinches… y de eso también me quiero jactar. Por eso creo que lo que pasó ya un par de veces nos costó más de lo que yo hubiera querido. Tal vez -nunca lo sabré- las cosas se dieron cuando se tenían que dar. Hace un par de meses tuvimos lo que fue una primera charla entre los cuatro sobre algo que genera la enfermedad -un síntoma en particular- que es tan íntimo como evidente si estás cerca cuando sucede: los -fucking- terrores nocturnos.
Mínimo paréntesis para la explicación médico-futbolera: el Parkinson se desata cuando las neuronas encargadas de producir dopamina comienzan a morir. La dopamina no solo genera los efectos motores (temblores, rigidez, etc.) sino afecta al sistema de recompensas del cerebro. Sí, ese que hace que te pases la vida viendo reels esperando que el que viene sea EL que te va a gustar… a satisfacer. Peeeeeeeerooooo -cómo si eso no fuera poco- afecta la producción de serotonina y de la melatonina. Una es la que te mantiene arriba entre Mundial y Mundial. Y la otra es la que permite que duermas durante el Mundial y que cualquier pesadilla que tengas en la que el Dibu no ataja esa última pelota, pase de largo. Entonces, cuando la melatonina empieza a escasear es que se producen estos terrores nocturnos, que no son más que sueños feos o pesadillas que el cuerpo manifiesta -sin filtro ni contención alguna- de un modo bastante violento… gritos, alguna puteada, alguna patada, y alguna piña también.
Como la mayoría de los síntomas producidos por Mr. Parikinson, este también se puede controlar no dejando que la cabeza carbure en segundo plano durante el día, ejercicios de relajación y meditación durante la noche y -desde ya- con medicación. Pero -también como la mayoría de los síntomas de esta enfermedad del ocote- sabés que te tenés que ocupar cuando ya tuviste algún encuentro con ellos. Claro… vos, y todos los que habitan tu mismo espacio.
Fue a la mañana siguiente de uno de estos episodios -mientras desayunábamos los cuatro- cuando se dio la oportunidad de charlarlo con los chicos y la aprovechamos. Les explicamos que los terrores nocturnos son parte del paquete, que estoy controlándolos y que -de todos modos- nada quita que no puedan suceder de nuevo. Pero sobre todo que el saber que eso puede pasar y no es ni más ni menos que mi cuerpo reflejando que -por ejemplo- lo que produce en mi mente soñar que Martín Demichelis es mi vieja 😊.
La segunda de estas charlas se dio hace un par de semanas, porque yo no había podido ir a buscar a Emma al cole uno de los días que me toca hacerlo y ella -entre sorprendida y asustada- lo primero que le preguntó a Vicky fue «le pasó algo a Papá?» en una clara muestra de preocupación por el hecho de que la rutina hubiera sido interrumpida por algún evento mío de salud. Esto ya había pasado, pero esta vez decidimos que era un buen momento para renovar ese espacio en el que los cuatro nos damos seguridad y nos acompañamos en los miedos. Y -por suerte- los efectos de este encuentro fueron tan rápidos como abrumadoramente emocionantes.
Volvíamos de los de mi viejo y Merce -AKA: Amenábar- una noche, y yo -ya con poco líquidos de frenos en el núcleo subtalámico- le pedí a Vicky que maneje mientras yo iba de copiloto. Atrás mío, la cachorra. En una de esas yo me acomodo para estar más cómodo -o menos incómodo- y me agarro del apoyacabezas de mi asiento, exponiendo mi cansancio en un temblor sostenido de la mano derecha cuando -sin esperarlo- siento que una mano más chica que la mía toma mi mano con un calor y un cariño dignos de alguien con una capacidad de transmitir paz en la urgencia que uno no asociaría con los 12 años de Emma. Atrás de ese gesto -tan extremadamente dulce- la escucho susurrar un «tranqui Pa… ya llegamos a casa» más que relajante para mí y de una madurez emocional para la menor de los Porta del Puerto, que no deja de asombrar y que -a mí en particular- me ayuda a refrescar -cuando es necesario- que dejarse mimar es tan o más efectivo que cualquier otro tratamiento.
12 abril, 2026 a las 1:10 pm
En momentos difíciles el amor incondicional de los nuestros es la mejor caricia al corazón y el alma.
12 abril, 2026 a las 2:11 pm
Hermoso
12 abril, 2026 a las 2:24 pm
Duros trances….
Emociona profundamente lo que contás.
Te quiero mucho Sebi.
Mamai
12 abril, 2026 a las 6:03 pm
La frase final, que hermoso Seba y que felices y orgullosos deben sentirse de tener una familia donde se hace espacio para el diálogo, la expresión y la contención. Te abrazo a la distancia!
13 abril, 2026 a las 1:00 pm
¡Hermoso! A veces pensamos que la mejor manera de proteger a los nuestros es con el silencio, ocultando, «para que no sufran» y eso solo genera más dudas, la sensación de que hay temas tabú de los que no se puede hablar. La compañía, el amor, el tiempo, el saber que todos estamos para todos y, en tu caso además, un sentido del humor a prueba de muchas cosas (menos de ciertos resultados futbolísticos) son grandes herramientas. Te quiero mucho, Se.
13 abril, 2026 a las 1:03 pm
¡Qué lindo! A veces ocultamos o disimulamos con la intención de «proteger» a los que queremos, sin saber que eso puede generar más dudas o la sensación de que hay temas tabú. Qué bien que puedan hablar, que se tengan entre ustedes. En tu caso, además de una hermosa familia, tenés un humor a prueba de casi todo (menos ciertos resultados futbolísticos). Te quiero mucho, Se.
13 abril, 2026 a las 2:04 pm
SIN PALABRAS…..