Pocas cosas en la vida no son relativas. En algún punto todo se contrasta y -a partir de ahí- pierde su condición de absoluto. Tal vez sean sólo el comienzo y el final de la vida las únicas cosas absolutas y -así y todo- están en discusión.
Cuando me paro frente a la torta de cumpleaños, a una vaquita de San Antonio, al huesito de la suerte del pollo o a una pestaña, las fantasías que aparecen son siempre las mismas… Que los míos estén bien, la Libertadores y -desde hace casi 4 años- la cura del Parkinson. Por supuesto, cada uno con distinto nivel de deseo y prioridad.
Los deseos son absolutos. Las ganas de que ocurran ¡más! Pero al final, la realidad muestra que es inevitable que uno ceda en sus expectativas y la satisfacción de esos deseos llega antes que alcancen su punto máximo. Porque de algún modo entendemos que no existe la plenitud absoluta -sería muy egoísta estar realmente convencido de esto- y que uno puede encontrar ese nivel de satisfacción de expectativas en el que lo logrado resulta suficiente.
Así y todo -a veces- ese punto anterior al absoluto cumplimiento del deseo -se encuentre donde se encuentre según el deseo en cuestión- no se puede alcanzar. Y eso no tiene que ver con que uno desee cosas imposible. Tiene que ver con que -simplemente- no se puede.
Los míos -dentro de lo que se puede- están bien. ¿Podrían estar mejor? Obvio… pero en el contraste estamos mejor y -cuando eso no pasa- estamos ahí para acompañarnos y eso ayuda mucho.
La Libertadores -ya sé… es una pelotudez, pero la mencioné, así que la tengo que desarrollar- tarde o temprano la vamos a volver a ganar. Y si la perdemos como la última, el orgullo ayuda a pasar el mal trago.
El Parkinson no tiene cura. Falta mucho para eso. Es la realidad. Y este es uno de esos deseos en los que se complica relativizar las expectativas. Por lo menos a mí se me complica. Los que estamos en esta le ponemos -y le vamos a seguir poniendo- onda, humor y huevos para que no nos gane, pero el problema es que el punto medio que me aparece -muy pero muy fuerte- tampoco es alcanzable. Porque -al menos hoy- lo que quisiera es pasar un día -uno solo- sano. No… no se puede, pero sería suficiente.
29 marzo, 2021 a las 10:02 pm
Un beso y un abrazo grandes!!
29 marzo, 2021 a las 10:54 pm
Te quiero pibe!
30 marzo, 2021 a las 10:19 am
Te mando un abrazo muy grande Sebas y mucha buena energía ✨
31 marzo, 2021 a las 12:08 pm
Gran texto amigo!
Aunque me quedo pensando si realmente fuese suficiente. Si llegara ese día…no pediríamos más? Acaso HOY no es suficiente y no lo sabemos hasta que lo perdemos y la suficiencia pasaría a ser esto que vivimos? A veces cuando sentimos que ya fue suficiente, realmente nos sentimos enteros. Dimos todo, nada que reprochar, nada que pensar, solo vivir ese momento hasta que se venga la próxima necesidad y volvamos a sentirnos insuficientes.
Abrazo seba!