With a little help from my -shaky- friends

Siempre se dice que eventos como el que estamos viviendo ayudan a cambiar la mirada de las cosas, a ordenar prioridades, a disfrutar más de lo importante. Todas cosas que parecen comunes a todas las personas pero que resultan ser -por absolutamente subjetivas- las más propias de cada uno de nosotros.

En una de las tantas ocasiones que escuché esta reflexión -en lugar de asentir como si el sentido común más común fuera el mío- me detuve a analizar cuáles eran las cosas que yo estaba poniendo en perspectiva a partir de toda la situación del Covid-19. Y la verdad es que las respuesta es… ninguna.

Pará… tranqui. No soy un psicópata. No tengo agua en las venas. La realidad es que mi realidad es distinta. Y por eso no te hablo desde el púlpito. Porque entiendo -y comparto- que cada uno -desde su lugar- vive las cosas que vive, cuando se le presentan y -siempre- como puede.

Por supuesto, la realidad cambió para todos y -en ese sentido- me siento claramente atravesado y afectado, pero no renovado.

Esto de que aparezca algo tan grande y abrumador que te obliga a entender que las cosas importantes son las que normalmente das por sentadas, a mí ya me pasó. Que te digan que tenés algo que hace que tu vida no va a volver a ser igual tiene ese efecto. Y esas cosas no pasan dos veces. Tal vez son un proceso, tal vez necesitás más de un golpe, pero una vez que pasa, se incorpora… queda tatuado.

Esa noción que sobreviene casi violentamente y que hace que el tiempo -de repente- se acorte y que por eso tenés que -no sólo valorar sino- propiciar compartir experiencias y acumular anécdotas con hijos, familia y amigos -lamentablemente- yo la empecé a tener ya hace un tiempo.

No espero que vos sepas cómo lo vivo yo. Yo lo que quiero es compartirte cómo lo vivo yo. Por eso este post. Por eso este blog. Porque a veces uno ve que se el mundo se impresiona cuando lo que pasa es una bala picando cerca, pero siente que es difícil generar empatía en el otro cuando el otro -obvio, no tiene la culpa- no tiene elementos para identificarse con lo que a vos te está pasando, en el momento en que te está pasando.

Por eso -entonces- bienvenido.