Todo lo que uno piensa, dice y/o hace, tiene un fin primario y -por su sola existencia- también genera un efecto primario. En general, cuando las cosas salen bien, ese efecto es la consecuencia deseada, el objetivo cumplido. Pero no siempre es así. No siempre eso que se genera está directamente ligado al objetivo inicial que uno se planteó. Pero cómo… ¿entonces es al pedo? ¡Ni en pedo!
Cuando empecé con El Tembleque -motivado principalmente por alguien que me ha escuchado mucho- la verdad es que no tenía muy claro qué iba a pasar. Fue más bien un «Y bueno… ¿qué es lo peor que puede pasar?». Y me mandé. Total… soy lo suficientemente geek como para comprar un dominio, instalar un blog en un servidor, ponerlo más o menos lindo y encontrar un nombre que me identificara.
Eso sí lo sabía desde el principio. El nombre tenía que ser lo menos solemne posible. Por lo reciente de la noticia, tenía que ayudarme a mí y a quienes yo invitaba a que la primera barrera que suponía la temática -la enfermedad de un hijo, hermano, marido, primo, sobrino, yerno, amigo, etc- de la que estaba por hablar.
Enseguida me di cuenta que el objetivo era compartir. Para sentirme acompañado y para que vos también sintieras que hay un espacio para que hablemos de esto. Básicamente, porque me hace bien.
Y así fue como el efecto primario fue -efectivamente- la consecuencia deseada. Mucha compañía y vos acercándote con menos miedo a preguntarme «Che… ¿Cómo estás? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Estás haciendo ejercicio?». Después -por la propia evolución de los posts- eso fue variando.
Ya comenté alguna vez que los primeros posts fueron sobre cómo se dieron las cosas desde el diagnóstico y ahora -porque mi línea de tiempo se emparejó con la del blog- escribo sobre lo que voy descubriendo en mí a partir de mi convivencia con el Parkinson. Y lo lindo de esta evolución es que generó -sin intención alguna- un efecto secundario.
Cada vez que publico un post los invito a que lo lean y -por supuesto- me encanta cuando recibo algún comentario. Algunos los hacen acá, otros directo por Whatsapp.
No todos los que comentan lo hacen en cada posteo y -más interesante aún- no todos los que comentan hacen foco en lo mismo. A cada uno lo atrae un párrafo o una frase distintos. Y ¿sabés que es lo que me encanta de eso? Que me permite -a partir de entender con qué parte de esta historia vos te indentificás o qué reflexión te genera- acercarme a vos.
Este efecto secundario es lo que completa el círculo, porque lo que me demuestra es que El Tembleque -además de hablar de mí, y de un modo que es sólo tuyo y mío- habla de vos.
27 junio, 2020 a las 12:14 am
Vaya!!!
27 junio, 2020 a las 11:38 am
«Baila la hinchada baila
baila de corazóooooon
vamos Tembleque!
vamos Tembleque!
que vos sos el campeón»
Sigo a El Tembleque desde la cuna!
El día que hagas remeras me las voy a comprar.
29 junio, 2020 a las 2:07 pm
Gracias Sebas por compartir y por abrir la puerta a dialogo, siempre! ?
12 julio, 2020 a las 10:35 pm
Che Sebas! Al Temblque blanco fondo negro debajo de los loguitos de las redes…. Se le perdió una E….