Tal vez sea el más íntimo de los posteos que haya compartido hasta ahora. Pero pasan dos cosas con esto… una, que los más íntimos son los más genuinos, y los más genuinos son los que fluyen de la cabeza al teclado con más facilidad. Y la otra, que acá -en El Tembleque– es regla que nada se esconde, y -hasta ahora- así nos va muy bien.

Una de las características -por momentos desconcertante- de los síntomas del Parkinson es que no son parejos, estables… no aumentan la misma cantidad todos los días, ni se sienten siempre en las mismas partes del cuerpo. La intensidad con la que aparecen varía y eso hace que tengas días buenos y días que no lo son tanto.

Desde el sábado a la noche hasta el lunes estuve con mucha rigidez en las piernas. Esto se siente más cuando estoy sentado, cosa que sucede -al menos- ocho horas al día. Y, a partir del lunes, esa rigidez se «movió» al brazo derecho. Esto duró hasta ayer a la noche. No sé cómo se sentiría cada uno de ustedes -no quiero que se compadezcan ni mostrarme víctima- pero después de tres días así -la verdad- yo tenía los huevos al plato. Y así -con ese embole a cuestas- me fui a dormir temprano para que una buena cantidad de horas de sueño me acercaran a un mejor día hoy.

Una jodita que te hace el Parkinson es que si vos te concentrás, podés relajar conscientemente los músculos o hacer que paren algunos movimientos involuntarios. ¿Cuál es el chiste? Más que chiste es una gastada 🙂 ¡¿Cómo corrrrrno se duerme alternando entre la rigidez y la concentración para aflojarse?!

Fue ahí que ella, que me escuchaba bufar por lo bajo, me preguntó si quería un café -sabe que me encanta y me relaja- o un baño caliente para relajar los músculos… o algo más que me pudiera ayudar.

Desde que me diagnosticaron me han acercado las ideas más variadas -y algunas bastante desvariadas 🙂 – para sentirme mejor. Desde Tai Chi, hasta bailar Salsa. Desde comer habas, hasta tomar Ayahuasca. Pero a veces esa búsqueda -sobre todo porque depende de tiempos internos- es muy personal. Así -tal vez- la misma propuesta pueda tener distinta recepción de mi parte según el momento en que sea hecha.

Sé que esas propuestas vienen desde el más profundo cariño. Y por eso te pido -cuando tengas ganas de acercarte y de darme una mano para que esto sea más liviano para mí- lo mismo que le pedí a Vicky cuando me vio incómodo en la cama anoche. Abrazame… porfa.