No hace mucho me puse a repasar los contenidos del blog y me di cuenta que cada posteo -o al menos la mayoría de ellos- está referido a una sensación… a algún sentimiento que anda dando vueltas por el cuore y que -por razones que no pienso cuestionar- con la llegada de Mr. Parkinson me puse a revisar.
Pero hay una sensación, un genuino dolor de huevos -u ovarios según el caso- que viene a contaminar todo, la madre de todas las sensaciones inservibles: la ansiedad. Esas ganas incontenibles de que te aseguren que -venga lo que venga- en el futuro todo va a estar bien y de que eso -efectivamente- sea cierto. Sensación que -como dos medicamentos contraindicados- puede hacer estragos combinada con determinados estímulos.
Y ahí no hay con que darle… podés contar hasta 10, podés respirar, podés meditar, salir a correr, clavarte 2kg de helado, hacer mil cosas para distraerte mientras el tiempo pasa y las cosas se resuelven… pero -así como Superman tiene la Kriptonita- no hay nada peor para un ansioso que la incertidumbre.
El problema es que la incertidumbre genera -en el ansioso- un sentido de la urgencia que -como los poderes de Superman- puede ser bueno o malo, dependiendo del fin con el que se use.
Uno podría -y yo de hecho cada tanto sucumbo a la tentación- torturarse tratando de saber -más que nada buscándolo en otros que comparten el Parkinson- cómo va a ser esto dentro de 1, 3, 5… ¡10 años! Pero la única garantía que tengo es que -así como sé que hoy no hay cura para la enfermedad- no hay imagen actual -que yo pueda ver en alguien más- que refleje la mía cuando haya pasado ese tiempo. Por eso cualquier esfuerzo hecho para encontrar esa respuesta -supuestamente- sanadora, va a ser absolutamente desgastante, ergo… al pedo.
Y -como caminar se camina hacia adelante- se vuelve imperioso concentrar ese esfuerzo, no en hacer que el futuro llegue antes para ver cómo va a ser, sino en que todo lo vivido hasta ese momento sea lo más hermoso y lleno de anécdotas que podamos porque -no importa cuánto tiemblen- eso sí está en mis manos.
22 enero, 2020 a las 12:25 pm
El ayer es historia, el mañana es un misterio, el hoy es un regalo, por eso se llama presente.
Gran frase del maestro Oogway… Del la gran película KUNGFU PANDA… ?
22 enero, 2020 a las 12:27 pm
Entiendo el punto: supuestamente lo nuestro se degenera. Pero en realidad, nadie sabe cómo va a estar dentro de 10 años. Con o sin Parkinson. Por eso en realidad hay que vivir con esa ansiedad. Y en nuestro caso, que se supone que tenemos garantizada la decrepitud, seguramente, ese futuro es mucho mejor de lo que Imaginamos.
22 enero, 2020 a las 12:55 pm
Coincido con LU. Nadie sabe cómo va a estar dentro de 20 años. Lo que sí sabemos es que tener proyectos, hacer actividades que ayuden a mantener el fisico y el espíritu los más estimulado y activo posible son hoy lo que más nos ayudarán
En el hoy, en el mañana y en el futuro.
No hay otra…. Por ahora. Bss