No hace mucho me puse a repasar los contenidos del blog y me di cuenta que cada posteo -o al menos la mayoría de ellos- está referido a una sensación… a algún sentimiento que anda dando vueltas por el cuore y que -por razones que no pienso cuestionar- con la llegada de Mr. Parkinson me puse a revisar.

Pero hay una sensación, un genuino dolor de huevos -u ovarios según el caso- que viene a contaminar todo, la madre de todas las sensaciones inservibles: la ansiedad. Esas ganas incontenibles de que te aseguren que -venga lo que venga- en el futuro todo va a estar bien y de que eso -efectivamente- sea cierto. Sensación que -como dos medicamentos contraindicados- puede hacer estragos combinada con determinados estímulos.

Y ahí no hay con que darle… podés contar hasta 10, podés respirar, podés meditar, salir a correr, clavarte 2kg de helado, hacer mil cosas para distraerte mientras el tiempo pasa y las cosas se resuelven… pero -así como Superman tiene la Kriptonita- no hay nada peor para un ansioso que la incertidumbre.

El problema es que la incertidumbre genera -en el ansioso- un sentido de la urgencia que -como los poderes de Superman- puede ser bueno o malo, dependiendo del fin con el que se use.

Uno podría -y yo de hecho cada tanto sucumbo a la tentación- torturarse tratando de saber -más que nada buscándolo en otros que comparten el Parkinson- cómo va a ser esto dentro de 1, 3, 5… ¡10 años! Pero la única garantía que tengo es que -así como sé que hoy no hay cura para la enfermedad- no hay imagen actual -que yo pueda ver en alguien más- que refleje la mía cuando haya pasado ese tiempo. Por eso cualquier esfuerzo hecho para encontrar esa respuesta -supuestamente- sanadora, va a ser absolutamente desgastante, ergo… al pedo.

Y -como caminar se camina hacia adelante- se vuelve imperioso concentrar ese esfuerzo, no en hacer que el futuro llegue antes para ver cómo va a ser, sino en que todo lo vivido hasta ese momento sea lo más hermoso y lleno de anécdotas que podamos porque -no importa cuánto tiemblen- eso sí está en mis manos.