Resulta que la empresa para la que trabajo se muda. Nos contaron antes de ayer. A mí estos cambios de aire en el laburo me suelen entusiasmar. No sé por qué, pero bueno… al entusiasmo hay que seguirlo, no cuestionarlo.
La relación transitiva hace que, así como nosotros nos vamos a un nuevo lugar, otros vendrán a nuestra oficina actual y será su nuevo lugar. Estos tales «otros» vinieron ayer al laburo. Eran tres tipos de unos cincuenta y pico, con bastante pinta de ingenieros, canosos los tres.
Me los crucé en la escalera. Ellos subían y yo bajaba. Fue justo en el descanso del primer piso, así que -cómo en ese momento no sabía si eran clientes o qué- los dejé pasar amablemente. No tenían pinta extraña ni nada que llamara la atención.
Y fue ahí, cuando les dejé lugar para que ellos avancen, que lo noté… el tipo que venía en tercer lugar tenía el gesto adusto, caminaba más lento y… sí, le temblaba la mano derecha. Cuando llegó al descanso y se vio rodeado de escritorios con gente, automáticamente juntó sus manos presionando una palma contra la otra. Por qué…? Tal vez te lo imagines. Tal vez pienses que fue un gesto cualquiera… Algo que el tipo hace normalmente, hasta automáticamente.
Me los volví a cruzar en el segundo piso. Yo ya había subido y ellos venían del primero. Los vi porque en ese momento la persona que estaba conmigo comentó: «estos son los que se van a mudar acá cuando nosotros nos vayamos…» La escena fue exactamente la misma.
Ya me había dado cuenta en el primer cruce. El tipo tenía Parkinson. Lo que confirmé la segunda vez que lo vi fue que juntaba las palmas porque eso frenaba los temblores. Esos temblores que evidentemente lo incomodaban y que él no quería que nosotros notemos. Casi corro a abrazarlo 🙂 A decirle que estaba todo bien… que no está solo y que lo que sentía en ese momento era normal. Y ahí me cayó la ficha!
Varias veces en mis consultas con Gershanik -mi neurólogo- él me dijo que iba a hacer una vida normal. Y la verdad… no es cierto. Qué joder! Tal vez otros no vean tus síntomas y vos logres hacer que su presencia no te afecte… tanto. Pero normal… lo que se dice normal, no es.
La pregunta es… cuál sería el sentido de esa búsqueda? Para qué carajos uno buscaría seguir como si nada pasara? Para qué habría que lidiar con la rigidez, con los temblores, con que vos te escuches y el resto no, intentando que estos síntomas no cambien la normalidad de tu vida?
Saben qué…? mi normalidad cambió. Se las presento 😉
20 julio, 2019 a las 3:12 pm
Si uno normalmente está inundado de pequeñas inseguridades, algo con tanta carga simbólica no me puedo imaginar. La mezcla entre desconocimiento, salud y que esperar de la mirada de los demás, un cóctel explosivo.
Bienvenido el cambio.
Abrazo
20 julio, 2019 a las 10:59 pm
El espejo del otro puede modificar la visión de nosotros mismos. ABRAZOS
20 julio, 2019 a las 11:23 pm
Hace poco fuí a un encuentro político. Salí a un patio a fumar, cosa que no me ayuda, dónde había mucha gente charlando tranquilamente. El mareo comienzó a molestarme. Me apoye en una pared mientras sonreía disimulando. Comencé a planear volver a mi lugar sin que se notará mi pánico. Pensé tirarme al suelo haciéndome la desmayada. No ocurrió nada de eso. Caminé como pude y me senté junto a mi hombre. Me tomó la mano. Fin del episodio.
21 julio, 2019 a las 1:36 am
Ya te conté lo de esa presentación en la que labure. El experto principal tenía párkinson. Aferro el micrófono con la mano derecha y se mandó a hablar, lo más contento. Estaba entusiasmado, había armado todo… también se había animado a escribir un libro de ficción y publicarlo. Estaba feliz. La mano le chupaba un huevo. No era una vida normal peRo en ese momento era el más pleno de todos nosotros.
21 julio, 2019 a las 7:14 pm
Ni imaginamos cuanta gente que tratamos a diario libra batallas para nosotros invisibles…me recuerda a un amigo q Guille veía siempre en Ferro y al verlo preocupado le dijo «tenés tiempo para tomarnos un café?»….y le contó sus 12 años con Parkinson!! Nunca nada los alivió más a ambos que entender la «normalidad» de la particularidad.De muchas cosas somos más de los que creemos ser.