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El Tembleque

Sensaciones, experiencias y un poco de humor sobre mi vida con Parkinson

      Simple, dINstinto.

      Hay veces -en realidad es todos los días- en que despertarse con Parkinson es un pijazo. Porque vos -que normalmente dormís poco y ya estás en tus 50s- te despertas abombado y con cierta urgencia de «cambiarle el agua a las aceitunas» y, es en ese instante en que vos luchas contra vos mismo, que la enfermedad entra a tu habitación y -cual meme de Pepe Argento- te saluda pícara, sádica con un «Hermosa mañana, ¿Verdad?». Recordándote con sus síntomas que ella va a estar siempre con vos, no matter what.

      Esta mañana pasó algo. Algo distinto. Algo simple. Tanto, que merece ser escrito. Quedará en ustedes decidir si tiene méritos para ser leído.

      Cómo todo hombre en sus 50s lo único que te saca de la cama cuando de lo que tenés ganas ese de seguir durmiendo como un tronco, para ganarle la competencia de ronquidos a cualquiera que se atreva a desafiarte, son las ganas de mear. Y esta mañana no fue la excepción. Es simple, pero no es distinto. Así que -se calman- esto no fue lo que pasó.

      Finiquitado el trámite urgente que me sacó de la cama, me miro al espejo y, no sólo me veía con cara de culo, con más panza de la que quisiera, y con las entradas bastante más marcadas, si no que la sensación de estar abombado también la podía ver en mí, cómo si tuviera un algo que sólo yo podía ver y que -del mismo modo- solo yo podía resolver- así que -sin pensarlo demasiado, casi instintivamente abrí el agua fría y metí la cabeza. Esto es distinto pero parece más complicado que un simple pichín. Así que -se calman les dije!- pero ya estamos por llegar al hecho que nos convoca.

      Fue tal la sensación de alivio que sentí que pensé: «¡Hey! ¡No está mal esto de reaccionar por instinto!» Esto de -nada más y nada menos que- hacerle caso al propio cuerpo o -mejor aún- al cuerpo propio.

      Este no es un pensamiento ni un concepto nuevo en mi vida. Ya Ana Lucía -mi hermana que da clases de Feldenkrais- me lo había mencionado cuando, al principio de la cuestión, me habló de la «propiocepción». Más tarde -y más enérgicamente- una de mis profes de yoga me lo recordaría. De hecho en ese momento me sirvió mucho para identificar qué podía ser un síntoma y qué no. Porque, al aislar las partes de tu cuerpo en tu cabeza y verlas -o sentirlas- como un ente independiente de todo el sistema, es más fácil asignarle un nombre a lo que te pasa y -a partir de ahí- qué es lo que te genera la ¿dolencia..? Bueno, por ahora la llamamos así.

      Yo hago ejercicio. No hago todo lo que me manda mi neuróloga y -mucho menos- el que mi madre quisiera, pero hago. Motricidad fina, fonoaudiología, equilibrio, fuerza y coordinación en un centro especializado cerca de casa y -cuando puedo- le doy unas vueltas a la Plaza Irlanda. Pero no suelo hacerlo antes de la primera toma de medicación. De hecho siempre fue al revés. Siempre dependí de la medicación para arrancar el día.

      Hoy sentí que el cuerpo me pedía que me estire, que hiciera movimientos de coordinación mano-pie antes de tomar la medicación. Lo simple, lo distinto que sucedió es que el instinto le ganó a la automatización. ¡Grata sorpresa! Encaré mi caminata hacia la medicación y me di cuenta que los primeros pasos, los primeros movimientos post-ejercicios carecieron -por un rato lo suficientemente duradero- de los riesgos típicos: tropiezos, pérdidas de equilibrio, caídas, etc.

      ¿Será que hay que hay que hacer las cosas por instinto nomás?

      El Tembleque

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      25 octubre, 2026

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      3 Comentarios

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      1. Adriana

        25 octubre, 2026 a las 11:24 am

        Responder

        O será que no todas las sensaciones corporales las produce el Parkinson… ? seguro q muchas si. Y otras … las tensiones y los años.
        Será cuestión de auto observarse? Pero no obsesivamebte?….
        By the way … no ignoro q tenés una enfermedad de mierda. Por lo limitante. Y porque la ciencia aún no consiguió una cura.
        Besídimos!

        Responder
      2. Lila KB

        25 octubre, 2026 a las 11:36 am

        Responder

        Muy valiente !!! Ir por nuevos caminos ….
        Gran abrazo

        Responder
      3. Pablo

        25 octubre, 2026 a las 3:57 pm

        Responder

        Sebas, muy lindo lo que escribiste. Concuerdo plenamente con vos que nunca debemos dejar de intentar hacer cosas nuevas. De acuerdo al resultado obtenido…podremos incorporarlas a nuevas rutinas, o no.

        Responder

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