La mitología, las religiones y hasta los comics de Marvel y DC Comics están llenos de personajes -por elegir un término que los involucre a todos- con habilidades especiales que le dan a su existencia un propósito.
No es un super poder, ni una habilidad especial. Tampoco algo que le dio un propósito a mi existencia. Pero -asumido el diagnóstico- el Parkinson se me presentó como un elemento completamente disruptivo para mis estructuras mentales, logrando convertirse en el impulso que necesitaba para creérmela un poco y sentir que me es posible darle forma a mis ganas de hacer un montón de cosas. Ganas que hasta ahora no habían encontrado la forma de canalizarse.
Y -de repente, así como si nada- me llega un mail de la Michael J. Fox Foundation con el siguiente asunto: «New Treatments in Testing to Slow or Stop Parkinson’s». Tranqui… no es para volverse loco. Hay miles de artículos como este dando vueltas respecto de avances en tratamientos para parar y/o curar la enfermedad. Ninguno está cerca aún de ser algo con lo que valga la pena ilusionarse.
Pero -más allá de esto- el mail me puso contra las cuerdas por un segundo. Entre estos personajes de leyenda de los que hablaba al principio hay varios que buscaron perder esa habilidad para ser… «normales». ¡Yo no quiero eso!
¿Qué pasaría con mis nuevos «super poderes» si un día me curo? Este cambio de perspectiva ¿se mantendría o volverían las viejas estructuras? La verdad es que esa posibilidad me angustia un poco. Que quede claro… tener Parkinson es una mierda por donde lo mires, pero tengo clarísimo que no quiero perder lo que me hizo ganar.
Tal vez el mensaje que esconden esas preguntas sea que -si quiero que las cosas pasen- soy el yo el que -sin Parkinson que medie- se tiene que mover para que sucedan. Tal vez el Parkinson se esté volviendo más disruptivo aún y me está diciendo que no lo necesito para darle bola a mis ganas de hacer cosas.
20 noviembre, 2019 a las 1:59 pm
Tal vez el Parkinson vino para despertarte….
Porque hacer cosas, siempre se puede… Solo hay que querer..
20 noviembre, 2019 a las 2:52 pm
volver la dificultad un recurso. Enorme!
como que es parte de un guión que nos incluye a todes, me parece.
20 noviembre, 2019 a las 2:58 pm
T leo y aprendo. Pero no del Parkinson, de la vida aprendo. Abrazo del alma.
20 noviembre, 2019 a las 3:05 pm
Así es Sebas, para darle bola a las cosas que deseas sólo necesitas de ti mismo, pero el Parkinson te ayudó a verlo.